Cuando un arquitecto logra sinergia con un ingeniero, se concibe construir lo imposible. Cuando un ingeniero logra sinergia con un arquitecto se concibe la realidad de lo inimaginable. Es una dupla que funciona a la perfección a través de la práctica, la evolución y la innovación; se complementan los conocimientos, se enriquece el aprendizaje de cada profesional y se logran resultados extraordinarios en equipo.
Cada profesional tiene su espacio y su tiempo dentro de un proyecto arquitectónico y/o una ejecución de obra, por lo que cada ingeniero en sus diferentes especialidades es esencial y la labor primordial del arquitecto es el trabajo en equipo, a fin de conseguir la excelencia en el resultado. No hay competencia, no hay sustitución del ejercicio; hay complemento, hay optimización de los recursos para un libre ejercicio profesional.
Es un mito ver quien es mejor que cual…es una verdad ver la suplementación de ambas profesiones.